sábado, septiembre 12, 2009

CAFFEINE

It's not funny anymore

It's the thing you hate the most

The thing you hate the most

The thing you hate ALMOST

miércoles, agosto 19, 2009

Desayunando en el Hotel O`higgins


Un día domingo de trabajo y la misión de reportear y mirar bichos raros, que se presentarían desde temprano en la mañana, para un casting de un programa de televisión bastante malo, era lo que me tocaba para esa semana.

Llegando al lugar no me sorprendí mucho de lo que la gente concibe como talento
Habían cosas decentes, buenas, y otras bastante malas y típicas, pero no importa, los tipos estaban ahí con su número en la espalda, creyendo ser los mejores, escupiendo de frente a la rutina y esperando tener un golpe de suerte.
No los culpo. Todos sentimos ese cosquilleo y ese vértigo, cuando estás a punto de conseguir algo que puede terminar de dos maneras: se te escapa de las manos o finalmente lo terminas atrapando, después lo que venga, ya es cosa de cada uno o del destino, who knows?

Conversé con varios de ellos, incluso algunos me seguían con la mirada diciéndome: Preguntame! Acá estoy! Tengo algo muy bueno que decir! y la verdad es que les di la oportunidad a algunos de esos y me conmovieron: no por historias penosas, sino por su garra, su entusiasmo y las ganas de ser diferentes por un día.
Reyes por un día, espero que no tontos de por vida, como diría alguien por ahí.
Ese domingo no sería un domingo más para ellos, ya que sería levantarse ultra temprano (para muchos su dia libre) ansiosos, con esperanzas renovadas. Algunos quizas no pudieron dormir. Otros lo anunciaron por facebook y no habrá faltado a lo mejor, a quien le habrá llegado un mensaje de texto de algún amigo y en ese momento habrán medido cuantos amigos los apoyaron de verdad. Y lo habrán reflexionado en la espera de la fila para audicionar.
Para ellos fue un desayuno distinto. Para mí también, porque luego de tanta locura, me fui al Bar del Hotel O`higgins que me abrió sus puertas y me dedicó un lugar y un momento que pocas veces he experimentado en la vida. Simplemente el Harry`s ( creo ) , el nombre que bautiza al bar, es uno de los lugares más acogedores en los que alguna vez he estado. Fue sentirme Matías Vicuña en el desgraciadamente desaparecido City Hotel en el libro "Mala Onda" de Alberto Fuguet. Sola con mi libreta de apuntes, lo único que atiné a escribir fue: "Sensación increíble". Pedí un té, porque el café me terminó por saturar, espero que volvamemos algún día, ya que es un viejo amor, y de regalo el caballero de la barra me trajo galletas de chocolate, que por lo demás estaban divinas. La música era perfecta, porque sintonizaba una radio de viejos clásicos, que le daban absolutamente todo el ambiente ese lugar que parecía extraído de alguna de las escenas de El Padrino.
Me detuve a mirar los asientos de cuero, la barra iluminada, el techo de vidrio y los cuadros que colgaban de una pared acolchada. Después me puse a pensar cuando los artistas del Festival de Viña del Mar, se alojaban en mencionado hotel y quizás quien se habrá sentado en mi sillón. ¿Julio Iglesias? o ¿El puma? o ¿Faith no more?, no definitivamente estos últimos no creo, ellos se tienen que haber quedado en la barra.
Cuando terminó mi experiencia salí del bar, me despedí del caballero de la barra, quien me conversaba que el hotel estaba muy abandonado y vi un tumulto de gente dentro del hotel, había llegado el equipo completo del programa hace poco. Habían muchos participantes para el casting, conmocionados con la presencia de estos personajes y pensé, definitivamente este desayuno dominguero, no ha sido sólo único para mí.

domingo, julio 19, 2009

La ciudad del Sol


Hace dos días fui a la ciudad del Sol, estoy hablando de Quilpué. Y es que la verdad, hace rato le estaba haciendo ojitos a esta maravillosa ciudad. Me di una vuelta en metro desde Estación Bellavista y llegué tipo 20:00 de la noche. Sí, soy un pájaro nocturno. Aunque mi plan inicial era llegar temprano, las distracciones en el camino me hicieron llegar a esa hora.
Debo decir que quedé gratamente sorprendida con esta ciudad que me recibió amigablemente. Miré cada local que se me atravesó y acaricié cada perro gordo que me miró. Ir a Quilpué fue como un aliento fresco, en medio de un clima caliente, en una vereda ardiendo en la que caminaba a pies descalzos.
Me introduje en cada galería y en cada tiendita de botones, mostacillas y aros. Fue pisar el olimpo. Además encontré un refugio rockero con poleras bastante decentes a 7 lucas. Y al frente, otro local con polerones que me coqueteaban para ser guardados en mi ropero que, por cierto.. reventará en cualquier momento.
Ir a ese lugar fue motivado por mis ganas de cambiar de escenario y por otra razón que fue manejada por mi inconciente. Sí, tiene nombre y apellido, pero para qué dar detalles. Era una forma mística de conectarme con ese lugar que tiene que ver con el nombre y apellido. Pero además, tiene que ver con los zapallos italianos, las hamburguesas de soya y un tipo de fe adivinatoria que se renovó en las galletas de la fortuna y que tiene que ver con las señales, que en el último tiempo me ha costado ver porque creo que forman parte de mi paranoia habitual. Es por eso, que cuando pido una señal, voy al restaurant chino Pekin y compro una de ellas a $100 para saber si hay esperanza o no.
Cuando llegué a mi casa, después de beber un jugo de frambuesa en el mall de la ciudad del sol, me sentí renovada y con ganas de seguir visitando esa ciudad que me iluminó el día, o la noche mejor dicho. La razón es porque permitió observarme desde otra esquina, caminando en las calles de otra ciudad como Karen O de los Yeah Yeah Yeahs! en el video de Zero..."So get your leather, leather, leather on on on on...."

sábado, julio 04, 2009

Llorando

I was all right for a while I could smile for a while
But I saw you last night...
You held my hand so tight
As you stopped to say, "Hello"

Oh, you wished me well
You couldn't tell
That I'd been crying over you
Crying over you
When you said, "So long"
Left me standing all alone
Alone and crying, crying Crying,
crying It's hard to understand
But the touch of your hand
Can start me crying I thought that I was over you
But it's true, so true I love you even more
Than I did before
But, darling, what can I do?
For you don't love me
And I'll always
be crying over you
Crying over you

viernes, junio 26, 2009

Las películas de mi vida




Las películas se han tomado momentos y gran parte de mi vida en este último tiempo. El ritual de ir a buscarlas a blockbuster, pasearme por cada pasillo y demorarme cerca de una hora en elegir la indicada que, subraye el estado de ánimo de ese momento, se convierte en un ritual del que muchos no podrían sobrevivir. Claro. He escuchado quejas de mi acostumbrada ceremonia fílmica, durante la mitad de la semana y el wikén. Y también alegatos de amigas que me preguntan, pero, ¿Por qué no bajas las películas de internet? La verdad, es que me carga bajar películas de internet, porque no es lo mismo, me perdería de lo más emocionante que es el placer de ir a Blockbuster darme mil vueltas y decir: Esta es. Esta es la película que me acompañará esta noche junto a mi pedazo de pizza de atún, queso, tomate y cebolla. Excelente panorama. Nada mejor.
Uno de los miles de títulos de los que he disfrutado, fue la película Café Lúmiere del director japonés Hou Hsiao-Hsien, ambientada en la ciudad de Tokio. Una delicatessen visual para quienes sepan apreciar "esos mínimos momentos" en el que uno agradece ser quien es y estar vivo.
Puede ser tomar té, escuchando tu disco preferido, al nipón style o puede ser viajar en el metro-tren, escuchando también otro de tus discos preferidos. Definitivamente, creo que no hay nada mejor que esto último.
En Café Lumiere no hay prisa aparente. Todo se mueve a la velocidad silenciosa de un metro-tren que habita la ciudad y en el itinerario de cada anónimo, que prefiere mirar por la ventana antes que mirar nerviosamente a la persona que está sentada al frente. En Café Lumiere hay espacios en blanco que puedes rellenar con los silencios, con la contemplación, de la misma manera cuando uno mira la vida y le va poniendo adjetivos, nombres, color y música.
Café Lumiere, es ser turista en tu propia ciudad y maravillarse en los pasillos de Blockbuster, esperando buscar el título perfecto para la noche de un wikén o un middle wikén.

lunes, abril 13, 2009

RING RING


Una llamada teléfonica dudosa puede ser lo mismo que un acto suicida.

La Esencia.



Hace unos días tuve una especie de revelación en el que decidí cambiar la ruta de mi vida, a un lugar el que hoy creo que, siempre estuvo. Algo así siento. Algo así vi al final del camino. Una especie de luz extraña.
El viernes santo fui a trabajar y entrevisté a alguien que me pareció bastante especial por su arte.
Lo llamé por teléfono cerca de las 4 de la tarde del santo día. El me conversaba que a pesar de estar un tanto alejado de los dibujos, tenía una ciega certeza de que siempre tendría su mano derecha para dibujar y derramar su esencia en un hoja blanca. También me dijo que sabía que por mucho que caminara y se alejara, siempre llegaría a ese lugar que esperaba. Y le encontré toda la razón.
Y unos días antes que conversara con mi entrevistado en cuestión, creo que estaba encaminada al mismo punto.
La etapa de indesición motivacional que me merodeó durante los últimos meses ahora tiene un sentido. Digamos que hay una especie de meta, que no tiene que ver con rehuir responsabilidades o cierta intolerancia al ambiente. Tiene que ver con salir de los escombros para encontrar esa esencia.
Mi entrevistado se encuentra en todas las esquinas con su veta artística y yo bueno, a lo mejor ya se imaginan que podría ser.
Y bueno estoy tratando de salir de los escombros, eso sí que tengo que dejarlos ordenados al salir. En eso me voy a demorar un par de meses. Espero que de aquí a fin de año o a comienzos del 2010 pueda salir y emprender el esperado vuelo finalmente.







miércoles, abril 08, 2009

Italia oriental


Zapallos italianos y Johnny To. Dos ingredientes que saboreé hace dos días embriagada de una exquisita y nueva sensación. La verdad, es que a los zapallos italianos nunca los había tolerado de puro prejuicio, hasta que finalmente lo probé y para mi sorpresa, me agradó su sabor.
Más allá de volverme loca y caer rendida ante el atún que lo rellenaba y el queso derretido que lo cubría, me agradó lo nuevo. Y aunque suene exagerado me sentí refrescada y casi aliviada de saber que hay cosas nuevas afuera y que me pueden agradar más que lo que ya conozco o que antes rechazaba.
El zapallo italiano me cambió la percepción de la vida. Sí. Lo disfruté después de un rato y sin que nadie notara que realmente me estaba gustando, porque no soportaría las burlas de mis comensales al ver cuan equivocada estaba con respecto al pobre zapallo italiani..
Y así tal cual como rechacé por años al pobre vegetal sin siquiera probarlo, alejaba de mí el cine oriental. Pero todo cambio cuando vi "Yesterday, once more" con la dirección del hongkongés Johnny To, que lo encontré por casualidad, haciendo zapping un lunes por la noche hasta que quedé en I-sat.
La película me atrapó, me cautivó, aunque hay que decir que la producción es bastante occidentalizada, pero es una Joya, a pesar de que alguna parte de la crítica, la considere una película débil porque no hay escenas de acción, línea acostumbrada, por lo que me enteré de este cineasta. Pero..who cares la crítica?
Fue extraño. Dos cosas que antes aborrecía ese día no me parecieron tan malas, al contrario me gustaron, quizás en la vida debería ser menos severa y prejuiciosa en algunos casos y agregar nuevos sabores a mis días.