sábado, febrero 28, 2009

Rey por un día


Este no es un buen día, si no estás luciendo bien/
Pero esta es la mejor fiesta en la que he estado/
Hoy le pregunté a Dios si podría poner un poco de vino en mis ojos/
Hoy le pregunté a alguien si podría ponerle un poco de sal a mi vida/

Mira..cómo todo está corriendo/(Acá en el suelo)

Nunca clames victoria antes de saber quien está ganando/ (No hagas ni un sonido)

Aspira el hielo, déjalo correr sobre tu lengua y déjame presentarte a alguien antes que termine la fiesta/
Quizás habrá alguien a quien mirar que tenga alguna necesitad, algún deseo o alguna guerra. Si tú le das todo, quizás él te de más/

Esta es la mejor fiesta en la que he estado/
Pero, no me dejes morir con esa mirada tonta en los ojos.

jueves, febrero 12, 2009

Demonios psicóticos

Hoy tuve sesión con la psicóloga. Hace rato que quería ir. Y terminé yendo. Mis niveles de agresividad y psicopatías varías me invadían cada siete segundos. Así que decidí tomar mis obsesiones actuales y partir.
Fui porque no me siento bien. Tengo un miedo horrible al futuro y siento que me desgasto diariamente en cosas que la vida se tiene que encargar y el ser superior al que llamo Dios. Es más fácil, hasta ahora, para mí eso, que estar en la parada de yo soy el dueño de mi gracia y mi desgracia no?
A veces sentirse tan superior o tan autosuficiente agota y te pasa la cuenta. Me la está pasando en este momento hoy.
Le dije a la sicóloga que me sentía en un desierto con dos bolsas de arena en cada tobillo. Lo peor era que tenía sed. Y no había nada de agua. Ni un rastro de oasis. Ni siquiera un camello que me llevara. Nada.
Lo peor, era que miraba a todos lados y sólo veía lo que contenían esas dos bolsas en mis tobillos.
-¿Qué necesitaba en ese momento? -me pregunta-
-Agua- le contesto-

Y sentí esa sensación de beber agua con un calor sofocante. Agua cristalina y congelada.

Y la verdad, es que quiero conseguir por lo menos una mini botella de agua que limpie y drene los demonios inquietos que me visitan. Y que me meten cuco cuando quiero salir de mis esquemas mentales. Porque me da pánico perderme en otro ser. Me da terror perder el control y dejar la cabeza guardada en el prólogo de mi historia y partir con sólo el alma. Sería como caminar desnuda en la calle. Me da hasta pudor perder el corazón. Es tan mío. Lo he prestado un par de veces y lo devuelven en mal estado. Me queda pensar, ¿si te devuelven un disco rayado, lo volverías a prestar? Claramente no. Haría una copia y entregaría ese. Pero nunca el original.
La sicóloga me insiste en que vuelva a dejar el disco sonar y le suba el volumen para escuchar que quiere decir, porque si lo limpio se volverá a escuchar una canción radiante. Hermosa. Y que nadie se negaría a escuchar incluso pedirían más.Me pregunto ¿qué canción sonaría en este momento? King for a Day de Faith no more.

Después de esta sesión me fui aliviada. Un poco más resuelta. Porque encontré la dirección de los demonios molestosos que no me dejan vivir. Me queda ir a golpearles la puerta, hasta enfrentarlos, escupirlos y matarlos por el daño hecho. Sacar la carne putrefacta y no dejar huella. para luego entrar a su casa y escuchar el cedé limpio de mi propia canción junto a una botella de agua mineral soft gas.

----> http://www.youtube.com/watch?v=8cPKqaNxADs

miércoles, febrero 11, 2009

Patetica última tanda de la noche

Hoy tuve mi día libre. Terminé de escribir reportajes ayer y por eso estoy acá. Tenía tantas ganas de escribir pero para mí y para todos ustedes que me halagan y me hacen creer en esto. En mi doble militancia. Gracias por los buenos comentarios. De verdad, me alegran mucho.

Me acabo de comer una empanada frita del restaurant "Mi Casa" y recuerdo mi noche del viernes. Mi fatídica noche del viernes.
Creo que cuando no esté segura de ir a alguna parte, definitavemente no iré, menos cuando las copas no son pocas y el entusiasmo de la noche te llama a seguirla hasta que sale el sol.
El comienzo de mi noche del viernes fue excelente. Me junté con mis amigos y veíamos una banda en el "Delirium", bar rockero con asqueroso olor a humedad. Pasando ese "pero", la noche estuvo redonda. Buena música y conversas que siempre terminan estrujando todas nuestras pasiones musicales más desatadas. En el escenario un tributo a Faith no More, que por lo demás, a pesar de lo que se piense de este tipo de bandas-tributo, dejó a todos contentos y con la boca abierta:"The Band of the Year", recomendada con cinco estrellas, por quien les escribe.

Pero, Pero, Pero después de "Delirium" se me ocurrió ir a otro lugar cerca de las 4 de la madrugada. Un cumpleaños en un local X .
LLegué. No pagué entrada (el tipo de la boletería no estaba y los guardias me dejaron pasar eludiendo $ 3.000 al impuesto del carrete) y me encontré con un compañero de universidad que me agradó mucho ver y que me regaló un rico trago. Pero se fue, lo cual no debería haber hecho.
En el cumpleaños habían personas y "ciertas personas". Estuve cerca de 30 minutos en la celebración y deciden irse todos. Sigo a la manada y lo que queda es irme a mi hogar.
Sin embargo, "cierta persona" con quien compartí durante los 30 minutos, digamos "Bailoteando" y conversando, que era de mi total conocimiento, me lleva abrazada hasta al final de la puerta, como se abrazan dos ebrios, en busca de más bencina para seguir encendiendo una noche de verano.
Con el sujeto en cuestión tuve una suerte de "affaire", hace un tiempo atrás, y del que hoy me arrepiento abiertamente. Porque me sentí estafada y porque después de un tiempo viene la pregunta a la cabeza, ¿Cómo pude? . Dicen que no hay que arrepentirse de las cosas, pero yo sí lo hago y sobretodo con esto. Porque siento que es una condena que me persigue, y es como si tuviera los papeles manchados, con esta clase de hombre del que hay que correr a muchos kilómetros o por último tirarse al mar. Porque al tocarte, te contamina.
Vino a dejarme a mi casa. Pero me convencía para que nos fuéramos a la suya. No lo hice claramente. Pero me dió unos besos que se los respondí sin ganas y sintiendo todo lo que es, nada. Nada, absolutamente nada. Para peor, eran besos forzados. Yo sólo duraba 3 segundos y después me alejaba ejerciendo fuerza. La misma fuerza que me aparece para rechazarlo después que me agrabadaba bastante. Y la misma fuerza para decirle que Nunca más saldré, ni estaré cerca de él.

Nuevamente me arrepentí de algo...

Domingo

Un rutinario domingo cualquiera de crónica policial en el diario. Llegar y revisar la prensa para ver si hay material y luego llamar a todas las fuentes para ver si hay algo bueno que contar.
Lo primero fue un teniente de ejército retirado, muerto en su bañera con claras señales de haberse suicidado, por una depresión que catapultó su separación. Las infaltables penas de amor. Minutos después avisan que hay una balacera en algún cerro de Valparaíso.
No me referiré con muchos detalles al tema, pero puedo decir, que esa "balacera" no era tal.
Durante esa tarde, con el sol pegado en las calles y en las cabezas de los hombres y mujeres de prensa, vi como una familia comenzaba a quebrajarse ante mis ojos por un "error de procedimiento"de policías que entraron a una casa particular buscando delincuentes y que terminó con una persona muerta. Precisamente, no el antisocial que supuestamente se buscaba.
Uno por uno de los familiares comenzaron a llegar al hogar y se encontraron con varias fuerzas policiales que se plantaron como robles fuera de su casa. Y la prensa...¿qué otro peor augurio?
Los policías no dejaban entrar a nadie dentro del hogar. Pero el reportero gráfico del diario, se sube a un muro aledaño a la casa, alcanzando a tomar una fotografía; y ve un cuerpo tirado en la entrada del domicilio, ¿Quién era ese hombre? ¿un delincuente o el ser querido que toda la familia se percataba que estaba dentro de la casa y que sería la persona muerta que todos estaban susurrando?
Desgraciadamente la alternativa dos es la acertada.
Familiares con vasos de agua y llanto en las aceras. El sentimiento de incredulidad y de estar en una dimensión desconocida al ser confirmada la cruenta noticia, ¿En qué minuto ocurrió todo esto?
El hijo de la víctima hablaba por celular. "Mi papá está muerto en el patio de mi casa, ¿Puedes creerlo weón?", "Hasta que no lo vea, no lo creeré" decía el joven de mirada de lince hambriento y agotado.
Pasaron alrededor de tres horas en que una nebulosa de duda cubría el lugar. Y las declaraciones de los policías, seguían el silencio más pálido que se escuchó esa tarde. El fiscal no hablaba y el resto sólo se miraba la caras.

Me paseaba por la calle. Me sentaba y trataba de entender. Nadie decía nada, pero todos sabían de qué estábamos hablando.
Finalmente el hijo del hombre muerto, una tarde de domingo, se dirige al punto de prensa: "Mi padre fue asesinado a manos de policías. Nos querellaremos contra quienes resulten responsables".

Fue la noticia más díficil que me tocó escribir un día domingo.

Rara confesión

Me pasa algo especial con los hombres que han pasado por mi vida. A cada uno le atribuyo un escenario distinto. Un telón distinto y claramente un soundtrack especial a cada uno. Si pudiera, etiquetaría a cada uno con una película, un par de canciones y una ciudad o lugar en particular. Y creo que es una de las formas más entretenidas para poder expresar o lo que uno siente o lo que la otra persona refleja para nosotros. Lo malo pasa,cuando uno ya no siente interés y por un tiempo aquellas canciones, películas y lugares quedan algo estigmatizadas para uno con las iniciales del personaje en cuestión. Lo bueno, es que pasa un tiempo y se supera, y vuelve todo en orden nuevamente. Recuerdo a alguien. Veamos...
Película: El joven manos de tijera, Música: The Cure, Lugar: siempre de noche y calles que tuvieran casas con balcones blancos

Es raro, pero me pasa seguido....

MULTA

La última vez que actualicé este blog estaba con el corazón abierto. Nostálgica y vulnerable. Han pasado muchas cosas desde septiembre del año pasado y dentro de esas cosas...6 meses...
El protagonista de la mayoría de los dolores que me causan una molestia en ese músculo, que reposa en el centro del pecho, nunca se atrevió a decirme nada. Solo un "Hola" en la calle y un beso en la mejilla que me recuerda a un cubo de hielo nadando en una taza de té. ah! lo olvidaba, el ¿cómo estás? caminando hasta alejarse para no escuchar la verdadera respuesta...
Cruzamos nuestros caminos muchas veces, pero cada uno siguió un camino diferente al del otro. Y eso fue lo que me quedó claro. Eso fue lo que se quedó subrayado en la hoja del velador, que tengo garabateada con las actividades del día a día, pero es probable que se me olvide alguna vez, así como "Las crónicas ociosas" de Francisco Mouat que aún no devuelvo en la biblioteca. Y me carcome la conciencia todos los días, cuando pienso que tengo que ir y enfrentar a las octogenarias simpáticas que vegetan por los pasillos, y que me cobrarán sentimientos de responsabilidad o multas . Es el mismo miedo que sentiría estando frente a él, para decirle lo importante que fue en mi vida y que en vez de decirme que lo entiende, me cobre multa por aquello. Y muy cara.