sábado, octubre 27, 2007

Freak



Este fin de semana se tornó extremo. Claro, si tomamos en cuenta que el panorama fue desde una visita a un cine porno a un Bingo de octogenarios.
Vamos por parte: Cuando dejé la invitación abierta al Cine Central, una de los últimas salas abiertas en Valparaíso, donde pasan porno, la cara de mis amigas (os) fue de total espanto. Se relajaron cuando les expliqué que en este cine además del porno habitual, se muestra un ciclo de cine bizarro y de terror. Películas beta y otras de culto, se exhiben todos los viernes a eso de las 9 de la noche.
Sin embargo, no era la primera vez que entraba a este lugar, ya lo había hecho unos años atrás, en el marco del mismo ciclo de cine, vale decir, con los mismos organizadores de estas películas que no pasarían jamás en el cine Hoyts. Sala Insomnia, convoca a la cita bizarra.
En esa oportunidad, entré a ver Santa Sangre de Jodoroswky con un amigo con cover y otro cover debajo del brazo.
Ahora, el cine me pareció más frío, más helado y apagado. Había menos gente y la película me pareció perturbada. Zoo, la metamorfosis del cuerpo se llamaba la gracia..
Esperaba ver freakeza, de hecho lo ví, pero me faltó argumento, no freakeza por freakeza solamente, tiene que haber algo detrás, pero sólo encontré: gente amputada, siameses padres de un mismo engendro, descomposión de animales muertos ( cabe decir que eran peluches los que mostraban, de otra manera, me hubiese parado del cine) , una prostituta costurera/escritora que se excitaba con las cebras, muchos caracoles, además de dos únicas pistas de música que escuché hasta el cansancio y una detestable dirección de fotografía. que era azul y ochentera.
En conclusión, odié la pelicula que duró casi dos horas; Incluso, deseché la idea de tomar cerveza en el Bar Grill del cine. Me fui del lugar con una amiga de infancia, que bostezó mucho en la película, a un antiguo bar cañero que dejó a los viejos compipas en el pasado. Al ritmo de los Babasónicos terminamos los vasos de cerveza brindando. En ese "intertanto"
llega "un poeta" con acento extraño a vender sus "crípticos", el tipo pasaba por las mesas diciendo que quería entregar alma a vuestro pueblo con su poesía.
-¿De dónde eres? le pregunté.
- Playa ancha... ( cambiando el acento de ninguna parte que tenía)
- ok.
No me referiré al contenido de los famosos crípticos, ¿para qué? cada uno con su "estilo". No diré que me pareció básico y que habían cosas así como "Detrás de cada hombre hay una gran mujer".....
Nuestra noche noctámbula terminó con dos cervezas Corona con limón y música bastante mala en otro local que tenía la intención de ser un buen lugar, desgraciadamente su dj no tenía idea de música, hay que decirlo. Así como yo no tenía idea, que al otro día tenía que acompañar a mi querida madre ( que no es octogenaria) a un bingo octogenario organizado por la esposa de su hermano, es decir mi tio ( que tampoco es octogenario, realmente no entiendo porqué se junta con octogenarios) ( me causa gracia decir "octogenario" se nota?)
En el bingo, había gente que tenía audífonos en sus oídos, poco pelo, y muchas arrugas. Elegí los cartones más diabólicos del lugar y comencé a enviciarme bajo el efecto de la torta con manjar que me regalaron y los números subliminales de la tarde.
Terna!
Línea!
Bingo!
Gritaban los ancianos, a quienes comenzaba a odiar lentamente, por obtener premios como toallas playeras y cuadros con soles amarillos sin matices. Mientras yo veía como celebraban luciendo sus placas cuando gritaban de felicidad.
66 y 29 eran los números a quienes les encargué la fortuna. Sin embargo, no fue tan así. Al verme con los brazos cruzados y con el ceño fruncido, porque compré y compré cartones y no ganaba, una mujer de chaleco azul me dice: "Mala suerte en el juego, buena suerte en el amor.." y se va riendo como que me hubiese dicho una profesía..
En ese momento... terminó mi fin de semana... CP








miércoles, octubre 17, 2007

Dios te Salve


A la Virgen de Guadalupe le compraría terciopelo y pieles de leopardo. La invitaría un ron más tarde y luego a carcajadas nos iríamos a bailar canciones pegajosas y decadentes...
Y sudaría sangre como la otra virgen de la esquina,
ganaría retazos de locura temporal
En la mañana le rezaría un padre nuestro
y la crucificaría por inmoral...


jueves, octubre 11, 2007

Itinerando


Ayer para variar, partí atrasada a una cita con la mujer que tenía un altar de Camilo Sesto en su casa. Escuchamos canciones del ícono pop español y me contó parte de su historia que relataré descaradamente en la revista del Sábado del diario en el que colaboro. Le prendí velitas al altar y sali del Cerro Barón, lugar donde vivía esta señora que se quedaba sin comer en los recreos del colegio, por ir a comprar fotos de su ídolo.
Tomé un colectivo que devoró $400 y partí a juntarme con una amiga que está terminando su carrera de producción de eventos y que precisamente buscaba a algún cantante popular porteño para que le abriera un show que estaba gestionando. Después de esperarla bastante rato en las afueras del Cinzano y encontrarme con varias personas, recorrimos parte de Valparaíso. Del Molinón al Rincón de los Guachacas anduvimos, donde conozco un par de personajes que nos "datearon" con algunos cantantes. Mi amiga consiguió algunos números y la certeza de que abriría la feria que organizaba con la popular Joya del Pacífico.
Acerca de eso, le comento que, de haber estado "El cantante más popular de Valparaíso" como el mismo se autodenominaba, El Negro Farías (QEPD) fijo que se lo llevo y deja a todos peinados con su voz y carisma.

Y de Camilo Sesto del Barón, a los cantantes populares porteños,terminamos en el Rincón Cubano, no tomando Ron como se hubiese querido, sino más bien comiendo un par de sandwish vegetarianos con un amargo jugo de mango sentadas en una barra gastando servilletas que no lograban limpiar la palta y la mayonesa de nuestros rostros, ni mucho menos la risa que nos daba la situación...



domingo, octubre 07, 2007

Bizarro


En la crónica, el tema de la música es asfixiante y bizarro. Escuchamos a Mario Clavel, por gusto del jefe de informaciones. Lo más preocupante es que creo que me terminará gustando el autor de canciones de zoológicos y de casas misteriosas.

martes, octubre 02, 2007

Adicciones


Cada vez se tornan más entrenidas las conversaciones en el almuerzo en el diario.
Con Cristóbal y sus historias psicotrópicas me daban ganas de tener un lápiz para ir apuntando algunas cosas de las que decía.
La semana pasada hicimos un catástro de las drogas y sus efectos. Llegó a contar la historia de un jardinero que conoció en el desierto de Atacama que fumaba ganja como cual melómano devora discos. Y que con lo que ganaba con sus trabajos en el arte de la botánica viajaba por el mundo y volaba todo el día. Rayando el mito y la ficción. Pero la cosa era real.
Esta semana hablabámos de la gente deforme y de la casa del horror en Fantasilandia. Nos contaba que tomaba imágenes de gente con malformaciones que vivió en la década del 20 en el campo, ponía algo de música y hacía presentaciones en el café El Vinilo, inventando historias acerca de los personajes con algo de humor negro.
"El lugar se llenaba", nos decía con sus ojos bien abiertos
"A la gente le gusta el morbo" le respondía mirando mi plato casi lleno e inapetecible.

Y claro, apoyo esto, citando al grupo británico Black Sabbath, en sus comienzos cuando exploraban su sonido. Los de la banda se preguntaban:
"¿Por qué la gente paga para ver películas de terror, por qué pagan para ir a asustarse?"
"Si es así, deberíamos hacer música que de miedo...." y así nació El Sabbath negro.

Pero más negra fue su experiencia en Fantasilandia cuando dejó a su hijo y novia abajo del tour del castillo del horror. Y se aventuró solo en el camino del terror.
"Me gusta sentir el miedo, pero la adrenalina, no ese miedo de cuando te van a asaltar, Lógicamente" decía.
Apareció Linda Blair de El exorcista, Samara de El aro, El loco de la motosierra y un sinfin de personajes adorables en la ruta. Dijo haber sentido miedo, además iba solo y caminado, ya que era sin carrito el asunto.
Y claro, iría una y mil veces más a Fantasilandia. Un adicto del miedo sin duda. ¿En qué momento se me mezclaron las drogas y el miedo?

C.P