
Zapallos italianos y Johnny To. Dos ingredientes que saboreé hace dos días embriagada de una exquisita y nueva sensación. La verdad, es que a los zapallos italianos nunca los había tolerado de puro prejuicio, hasta que finalmente lo probé y para mi sorpresa, me agradó su sabor.
Más allá de volverme loca y caer rendida ante el atún que lo rellenaba y el queso derretido que lo cubría, me agradó lo nuevo. Y aunque suene exagerado me sentí refrescada y casi aliviada de saber que hay cosas nuevas afuera y que me pueden agradar más que lo que ya conozco o que antes rechazaba.
Más allá de volverme loca y caer rendida ante el atún que lo rellenaba y el queso derretido que lo cubría, me agradó lo nuevo. Y aunque suene exagerado me sentí refrescada y casi aliviada de saber que hay cosas nuevas afuera y que me pueden agradar más que lo que ya conozco o que antes rechazaba.
El zapallo italiano me cambió la percepción de la vida. Sí. Lo disfruté después de un rato y sin que nadie notara que realmente me estaba gustando, porque no soportaría las burlas de mis comensales al ver cuan equivocada estaba con res
pecto al pobre zapallo italiani..
pecto al pobre zapallo italiani..Y así tal cual como rechacé por años al pobre vegetal sin siquiera probarlo, alejaba de mí el cine oriental. Pero todo cambio cuando vi "Yesterday, once more" con la dirección del hongkongés Johnny To, que lo encontré por casualidad, haciendo zapping un lunes por la noche hasta que quedé en I-sat.
La película me atrapó, me cautivó, aunque hay que decir que la producción es bastante occidentalizada, pero es una Joya, a pesar de que alguna parte de la crítica, la considere una película débil porque no hay escenas de acción, línea acostumbrada, por lo que me enteré de este cineasta. Pero..who cares la crítica?
Fue extraño. Dos cosas que antes aborrecía ese día no me parecieron tan malas, al contrario me gustaron, quizás en la vida debería ser menos severa y prejuiciosa en algunos casos y agregar nuevos sabores a mis días.
Fue extraño. Dos cosas que antes aborrecía ese día no me parecieron tan malas, al contrario me gustaron, quizás en la vida debería ser menos severa y prejuiciosa en algunos casos y agregar nuevos sabores a mis días.

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