
Un día domingo de trabajo y la misión de reportear y mirar bichos raros, que se presentarían desde temprano en la mañana, para un casting de un programa de televisión bastante malo, era lo que me tocaba para esa semana.
Llegando al lugar no me sorprendí mucho de lo que la gente concibe como talento
Habían cosas decentes, buenas, y otras bastante malas y típicas, pero no importa, los tipos estaban ahí con su número en la espalda, creyendo ser los mejores, escupiendo de frente a la rutina y esperando tener un golpe de suerte.
No los culpo. Todos sentimos ese cosquilleo y ese vértigo, cuando estás a punto de conseguir algo que puede terminar de dos maneras: se te escapa de las manos o finalmente lo terminas atrapando, después lo que venga, ya es cosa de cada uno o del destino, who knows?

Conversé con varios de ellos, incluso algunos me seguían con la mirada diciéndome: Preguntame! Acá estoy! Tengo algo muy bueno que decir! y la verdad es que les di la oportunidad a algunos de esos y me conmovieron: no por historias penosas, sino por su garra, su entusiasmo y las ganas de ser diferentes por un día.
Reyes por un día, espero que no tontos de por vida, como diría alguien por ahí.
Ese domingo no sería un domingo más para ellos, ya que sería levantarse ultra temprano (para muchos su dia libre) ansiosos, con esperanzas renovadas. Algunos quizas no pudieron dormir. Otros lo anunciaron por facebook y no habrá faltado a lo mejor, a quien le habrá llegado un mensaje de texto de algún amigo y en ese momento habrán medido cuantos amigos los apoyaron de verdad. Y lo habrán reflexionado en la espera de la fila para audicionar.
Para ellos fue un desayuno distinto. Para mí también, porque luego de tanta locura, me fui al Bar del Hotel O`higgins que me abrió sus puertas y me dedicó un lugar y un momento que pocas veces he experimentado en la vida. Simplemente el Harry`s ( creo ) , el nombre que bautiza al bar, es uno de los lugares más acogedores en los que alguna vez he estado. Fue sentirme Matías Vicuña en el desgraciadamente desaparecido City Hotel en el libro "Mala Onda" de Alberto Fuguet. Sola con mi libreta de apuntes, lo único que atiné a escribir fue: "Sensación increíble". Pedí un té, porque el café me terminó por saturar, espero que volvamemos algún día, ya que es un viejo amor, y de regalo el caballero de la barra me trajo galletas de chocolate, que por lo demás estaban divinas. La música era perfecta, porque sintonizaba una radio de viejos clásicos, que le daban absolutamente todo el ambiente ese lugar que parecía extraído de alguna de las escenas de El Padrino.
Me detuve a mirar los asientos de cuero, la barra iluminada, el techo de vidrio y los cuadros que colgaban de una pared acolchada. Después me puse a pensar cuando los artistas del Festival de Viña del Mar, se alojaban en mencionado hotel y quizás quien se habrá sentado en mi sillón. ¿Julio Iglesias? o ¿El puma? o ¿Faith no more?, no definitivamente estos últimos no creo, ellos se tienen que haber quedado en la barra.
Cuando terminó mi experiencia salí del bar, me despedí del caballero de la barra, quien me conversaba que el hotel estaba muy abandonado y vi un tumulto de gente dentro del hotel, había llegado el equipo completo del programa hace poco. Habían muchos participantes para el casting, conmocionados con la presencia de estos personajes y pensé, definitivamente este desayuno dominguero, no ha sido sólo único para mí.

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