miércoles, septiembre 17, 2008

Nostalgia

El Liberty vuelve a abrir sus puertas,
Espero que nos sentemos en la barra
como esa vez.

lunes, septiembre 15, 2008

ONCE

Fijamos nuestra despedida un 11 de septiembre.
Pero ninguno llegó al lugar.
Era un día en blanco y negro,
De voces chillonas y
Memoria salpicada en las calles.
18:15 en Plaza Echaurren, y las palomas como postales
Se quedaban en la vereda del bar Liberty.
Mientras el sol de septiembre dejaba su lugar de cómplice
En nuestras locas ganas de sentirnos,
Pero no aún de vernos.
Y mucho menos de saber que sería nuestra última vez.
No llamaste y no llamé.
No quería saber que sería la última ocasión en la que visitaría tus ojos,
Como dos péndulos oxidados
Avisando del tiempo perdido.
Y tampoco quería dejar ese lugar enmarcado con clavos de olvido
Y sangre maldecida.
Pero el no escuchar tu voz
Fue como un balazo.
Otro corazón muerto para ese día.
Sin un adiós decente y sin tu mirada indolente…

jueves, septiembre 11, 2008

STARMAN

Y aparecerá el hombre estrella de los cielos, así como dijo Bowie
En un bar.
Y a ti te dará tristeza escucharlo cantar, pero soplaré tus lágrimas
Y besaré tu frente,
como antes y espero que,
cuando te vuelva a buscar.

ALMIBAR

Te recuerdo sentado frente de mí.
Con tus ojos miel. De almíbar tu mirada. Y de mentira esta belleza.
Al hablarme ellos bailaban en la brisa. En la noche.
Y entendí que esto era amor.
Conversamos entre medio de copas y risas.
Mientras el oleaje del mar encendía la arena
Inyectando respiros marinos,
En medio de la bocanada de la noche
que insistente nos cubría.
Juré amarte, con espinas y terciopelo.
Y tú mi amor. Comenzabas a fotografiar esta historia.
En blanco y negro. Como tú y yo.

FRIO

No fue mucho tiempo que podré recordar contigo.
No fueron tantos los bares, ni los cielos estrellados.
Si recuerdo el frío de tu partida.
Pedazos de hielo cayeron cuando te despediste.
Pero antes el fuego de tus manos y tu mirada fulgurante
Despertó hasta la última fibra de mi piel
Convirtiéndome en un animal salvaje y depredador.
Me quise llevar hasta el último bocado de tu corazón mascado de dolor.
Pero el que se llevó mi alma y los suspiros fuiste tú.

Nariz

Traté de rearmarte en pedazos.
Y tú reparaste tu vida en otro lugar. Lejos de mí.
Espantaste los cielos y soplaste los cerros.
Así desapareciste. Para querer seguir el camino errante y maldecido.
Seguí tus abrazos en las calles de adoquines. Seguí ese rastro.
Pero borré tu número y tus besos por precaución.
Para que no me vieras en mi desesperado intento de sentirte otra vez.
Sentir tu sombra.
Sentir tu risa.
Sentir tus ojos.
Sentir tu dolor.
Y mi nariz en tus manos.
Han pasado algunos días desde la última vez. Mejor dicho años.
Pero los lugares siguen siendo los mismos en esta ciudad santa.
Nosotros quizás también.
Con otra risa, otros ojos, otro dolor y otro querer.
Pero, amor mío ¿te cuento algo?
Aún tengo tus ojos clavados en los míos,
Aún escucho tu risa llenar el vacío,
Aún siento el dolor de tu corazón,
Y mi nariz…sigue ahí…

domingo, julio 13, 2008

Vasos Vacíos

Viernes por la noche sin ganas de bailar, ni beber. Mis ganas se amoldaban mejor a un panorama de películas o canal Telefé. Además odio bajar la calle de mi casa. Está lleno de gente extraña y desagradable que invade el territorio. Me pone de mal humor un viernes por la noche pensar en el ascensor Reina Victoria porque se que recibe con desagrado, a todos los decadentes personajillos que noche a noche, maltratan un lugar sagrado para todos los que vivimos en este sector hace más de diez años. Me da tristeza ver como los estragos en la mañana de cualquier sábado o domingo, se dejan sentir y herir en una calle maltratada e invadida por sujetos, que no se proyectan más allá, del último trago de la botella.
Suena mi celular y Paula, mi amiga de 5º básico y de la vida, me convence de hacer algo por esa noche. Nos juntamos cerca de las 23:00 at night. Yo llegué algo después. Dimos vueltas para no toparnos con los mismos lugares. Nominamos varios bares, pero optamos por un nuevo espacio: uno llamado Blue. Sí, tiene nombre de topless o bar arcaico. Pero era algo muy distinto a cualquiera de las dos opciones. Le doy cuatro estrellitas.
Vendían cerveza y vino con fruta. Optamos por dos Heineckens y dos cajetillas de cigarros que serían la medida justa. Nos largamos a hablar al ritmo de Los cadillacs que se escuchaba en el Blue. Canción tras canción. Con la Pau, m
ás que arreglar el mundo, quisimos ordenar nuestro destino.
La Paula Ximena, dejaría el hogar materno, sus estudios y se aventuraría a buscar oportunidades y mejor vida a Santiago, junto a su primer pololo y último amor; C.C. un productor de música Hip- Hop que lo conoció de siempre. Allá, trabajaría y pasaría los días capitalinos junto a la cordillera de los Andes, el smog, el cerro Santa Lucía y a una hora y media del mar. Vendría los fines de semana al Puerto a visitarnos. Pero más allá de eso, la Paula estaba comenzando a configurar y a diseñar su proyecto de vida, y junto a alguien.
Yo por mi parte, le contaba que recién estaba masticando lo que he vivido en el último año, en el trabajo y en mi vida: Reordenando los ejércitos y respirando más tranquila, 10.000 veces más consciente, pero si algo más paranoica.
Seguían sonando los Cadillacs de fondo, "Lo dijo el león, Manuel Santillán.." Y soñábamos con el viaje a Buenos Aires. Las librerías abiertas hasta la 1.00 A.M y los modelos argentinos en las calles.
No obstante, no podía dejar de pensar en que mi amiga, estaba dando un paso gigante a lo que llamábamos adultez: ella cumple 27 años en septiembre y me explicaba que era buena edad para salir del hogar. Yo asentí. Estaba de acuerdo. Pero no me imaginaba que estaba tan cerca ese día. Es que, todo es tan raro. Era la Paula, mi amiga la que acompañaba a San Martin a mirar a los chicos skaters, la que me escribía papeles chistosos en clases, con la que me enojé un año pero no recuerdo porqué, la que me contaba como era Santiago cuando fue a concursar a Miss 17, la que me invitó a Eje, la que se creía Cristina Aguilera y estaba en el coro del colegio, con la única con quien hablaba inglés en clases, la que vive a pasos de mi casa, a la que quiero tanto. Ella, mi amiga. Estaba cruzando la calle, mientras yo me quedaba haciéndole seña en la otra vereda.
Salimos del paraíso Cadillacs. Pagamos las dos cervezas y nos quedaban cuatro cigarros. Cruzamos la calle y entramos al Trole Bar. Seguimos conversando y pelando a un ex, que ambas conocíamos. Yo no daba más de la risa y la música electrónica era insufrible, en ese lugar tan porteño. No obstante, en esos momentos, en esos asientos de cuero verde dentro de ese trolebús, me daba cuenta que lo que me estaba pasando, era nada más, ni nada menos, que la vida. Compartimos taxi y me dio las gracias. Yo también.

Éxito Pau.




domingo, mayo 25, 2008

Lou Reed me visitó

Hoy golpeó en mi cara A perfect day de Lou Reed. Y de inmediato, llegó a mi mente un lunes feriado del año 2004. Era un día hermoso, el cielo estaba adornado con un sol de septiembre y una brisa que llamaba a respirar suspirando. Ese día haríamos un documental con mis compañeros de universidad sobre Pablo Neruda. Paseamos por distintos lugares acompañados de cineastas universitarios, buscando localidades especiales para, retratar el Valparaíso del poeta de las casas sicodélicas. Nos movíamos en un auto que tenía un casette de Los Tres. “Se remata el siglo”, se escuchaba en ese día que comenzaba con ganas.
Paseamos por el sector de La Matriz, Cerro Barón, Cerro Concepción y el mar estaba a nuestra disposición mostrando sus mejores trucos y ropajes…
Almorzamos en Lo de Pancho, un plato rápido y popular: pollo con papas fritas, en una mesa de comensales cineastas y periodistas, que se repartían sentados entre las mismas papas fritas y pescado. La conversación en esa mesa, era más bien de una familia almorzando, que la de un equipo técnico con ganas de hacer el documental de un poeta.
Seguimos en la ruta. Y las imágenes quedaban perfectas. Todo iba bien.
Y tú me llamarías a las seis de la tarde para salir. No podía ser todo más perfecto.
Iba de vuelta a mi casa, en busca de más dinero y perfume, cuando marcaron las seis en punto en mi reloj, y sonó el celular que di de baja dos meses después de no vernos más.
No recuerdo muy bien lo que hablamos, sólo que nos juntaríamos a las siete en la puerta del CineArte. Mi sonrisa inundaba mi cara y la alegría de verte lograba que me perdiera en el tiempo.
Llegué y ahí estabas fumando un cigarro con un abrigo negro. Entramos de inmediato: la película que nos convocó, fue Irreversible, no sé si fue la mejor opción, pero te descubrí usando anteojos, porque no veías las letras.
Salimos. Y caminamos por la avenida Valparaíso. No había mucha gente en las calles pero daba lo mismo. El paseo fue ideal, me contaste que casi chocaste en el colectivo en el cual viajabas, me regalaste un libro de Pablo Neruda y me preguntaste porqué estaba tan callada. No recuerdo que respondí, pero de alguna manera estaba viviendo a concho el momento. Tanto que enmudecí.
Me preguntaste si nos tomábamos algo, antes de partir de vuelta a casa. Acepté, no importando si se pasaba la hora o las copas. En efecto, no se pasó la hora, ni las copas.
Y conversamos, nos reímos y tus ojos me inspiraron a sentir, lo que no me ha vuelto a pasar desde ese día. Fue en ese momento, frente de mí, lo que hizo que me diera cuenta que quería mirarte por mucho tiempo. Algo así como…I can´t take my eyes off you.. .
Nos fuimos y me acompañaste a mi casa. Llegué a mi casa cerca de medianoche. Te despediste y dijiste que me llamarías. Lo que cumpliste, al pie de la letra. Dormí feliz porque el cielo se volvía cada vez más azul al saber que existías. Just a perfect day

Luces

En medio de la pista de luces, copas en las manos y pasos frenéticos.
Me detuve en medio de alguna canción y traje de la bocanada de nicotina,
Tu recuerdo. Lo guardé en el bolsillo derecho de mi chaqueta de cuero
Y me acompañó hasta que bebí el último trago de la noche.

lunes, mayo 19, 2008

Parche curita



"Si sigues así terminarás vistiendo santos. Debes comprarte un parche curita para el corazón".. Eso fue lo que me dijo una bruja la última vez que asistí a una sesión de tarot.

Me fui seca, muda y con un millón de preguntas sin respuesta.

Recuerdo que días antes y días después de esa declaración, cumplí 24 años y no me di cuenta. En general, no me he dado cuenta de la vida, de los días y de los múltiples cielos que adornan el horizonte. Me pregunté hace cuanto tiempo no miraba el mar o me detenía observando el tallado del camino.
No recuerdo cuando fue la última vez que una mañana de sol, bajé por el ascensor escuchando a Luca Prodán. No recuerdo cuando fue la última vez que escribí con ganas acomodando frases y riéndome cómplice con el teclado. Ni tampoco recuerdo la última vez que me senté tranquila en un lugar a disfrutar del maravilloso presente y olvidarme de lo que pasará mañana.
Hay muchas cosas que olvidé para almacenar otras que tampoco sé si valdrán la pena mañana. No sé si la vorágine de la vida me terminará arrastrando o terminaré comprando más parches curitas o vistiendo santos.




















domingo, marzo 16, 2008

Aguijón

Sahumerios con yerbas de natre,
practicas que al amigo averguenzan
y un sabor a tabaco de verano
rompe la fibra del corazón.

C.P

WRITING

Escribir diariamente en un diario,( ja!) a veces puede desgastar el gusto por la escritura. Teclear rápido, conciso y "vendedor", con el editor preguntando si está lista la página cuatro, puede generar alergia al cuello, también algún grado de stress y momentos de insensibilidad en la vida
aunque debo reconocer, que cada día, mi propia sensibilidad aflora aún más. Porque aún, me impresiona ver a los detenidos por asaltos, narcotráfico o conversar con alguien que haya creado algo, como dijo alguna vez, A. Fuguet, es parecida la sensación a llamar por teléfono a tu escritor o músico favorito y decirle o preguntarle, ¿en qué estabas cuando hiciste el disco?
Y a pesar de que, a veces la rutina pueda quedarse en el block de notas o en los espacios del diario donde hay que escribir, siempre existe el amor por escribir, redactar y narrar desde tu perspectiva una historia policial, de espectáculo o lo que sea al mundo. Porque aunque uno, no lo crea hay gente que lee y de verdad, le gusta tu estilo de escribir y tu forma de ver la vida.
Es por eso, que siempre está la fuerza interior que te recuerda, el porqué decidiste que escribir sería una buena forma de ganarte la vida. Ahora, me gano la vida escribiendo y creo que sinceramente, es lo mejor que me podría pasar.



*Palabras repetidas en el texto: Escribir- Diario- Vida





domingo, febrero 03, 2008

Contraste


Hace mucho que no escribo. Paradojalmente no he parado de hacerlo.
Cuando encontré la inspiración se me arrancó de las manos como el humo del tabaco...
El fuego sin tener deseos de huir lejos,
encendía la tinta,
viviendo dentro de mis innumerables fibras que no tienen intenciones de salir tampoco. Sólo quieren quedarse quietas.
Mirando como el fuego las consume por completo.
Ahora sólo quiero usar una chaqueta blanca y los ojos negros para generar dulce contraste con el día.