Hace mucho que no escribo. Paradojalmente no he parado de hacerlo.
Cuando encontré la inspiración se me arrancó de las manos como el humo del tabaco...
El fuego sin tener deseos de huir lejos,
encendía la tinta,
viviendo dentro de mis innumerables fibras que no tienen intenciones de salir tampoco. Sólo quieren quedarse quietas.
Mirando como el fuego las consume por completo.
Ahora sólo quiero usar una chaqueta blanca y los ojos negros para generar dulce contraste con el día.
