miércoles, febrero 11, 2009

Patetica última tanda de la noche

Hoy tuve mi día libre. Terminé de escribir reportajes ayer y por eso estoy acá. Tenía tantas ganas de escribir pero para mí y para todos ustedes que me halagan y me hacen creer en esto. En mi doble militancia. Gracias por los buenos comentarios. De verdad, me alegran mucho.

Me acabo de comer una empanada frita del restaurant "Mi Casa" y recuerdo mi noche del viernes. Mi fatídica noche del viernes.
Creo que cuando no esté segura de ir a alguna parte, definitavemente no iré, menos cuando las copas no son pocas y el entusiasmo de la noche te llama a seguirla hasta que sale el sol.
El comienzo de mi noche del viernes fue excelente. Me junté con mis amigos y veíamos una banda en el "Delirium", bar rockero con asqueroso olor a humedad. Pasando ese "pero", la noche estuvo redonda. Buena música y conversas que siempre terminan estrujando todas nuestras pasiones musicales más desatadas. En el escenario un tributo a Faith no More, que por lo demás, a pesar de lo que se piense de este tipo de bandas-tributo, dejó a todos contentos y con la boca abierta:"The Band of the Year", recomendada con cinco estrellas, por quien les escribe.

Pero, Pero, Pero después de "Delirium" se me ocurrió ir a otro lugar cerca de las 4 de la madrugada. Un cumpleaños en un local X .
LLegué. No pagué entrada (el tipo de la boletería no estaba y los guardias me dejaron pasar eludiendo $ 3.000 al impuesto del carrete) y me encontré con un compañero de universidad que me agradó mucho ver y que me regaló un rico trago. Pero se fue, lo cual no debería haber hecho.
En el cumpleaños habían personas y "ciertas personas". Estuve cerca de 30 minutos en la celebración y deciden irse todos. Sigo a la manada y lo que queda es irme a mi hogar.
Sin embargo, "cierta persona" con quien compartí durante los 30 minutos, digamos "Bailoteando" y conversando, que era de mi total conocimiento, me lleva abrazada hasta al final de la puerta, como se abrazan dos ebrios, en busca de más bencina para seguir encendiendo una noche de verano.
Con el sujeto en cuestión tuve una suerte de "affaire", hace un tiempo atrás, y del que hoy me arrepiento abiertamente. Porque me sentí estafada y porque después de un tiempo viene la pregunta a la cabeza, ¿Cómo pude? . Dicen que no hay que arrepentirse de las cosas, pero yo sí lo hago y sobretodo con esto. Porque siento que es una condena que me persigue, y es como si tuviera los papeles manchados, con esta clase de hombre del que hay que correr a muchos kilómetros o por último tirarse al mar. Porque al tocarte, te contamina.
Vino a dejarme a mi casa. Pero me convencía para que nos fuéramos a la suya. No lo hice claramente. Pero me dió unos besos que se los respondí sin ganas y sintiendo todo lo que es, nada. Nada, absolutamente nada. Para peor, eran besos forzados. Yo sólo duraba 3 segundos y después me alejaba ejerciendo fuerza. La misma fuerza que me aparece para rechazarlo después que me agrabadaba bastante. Y la misma fuerza para decirle que Nunca más saldré, ni estaré cerca de él.

Nuevamente me arrepentí de algo...

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