miércoles, febrero 11, 2009

MULTA

La última vez que actualicé este blog estaba con el corazón abierto. Nostálgica y vulnerable. Han pasado muchas cosas desde septiembre del año pasado y dentro de esas cosas...6 meses...
El protagonista de la mayoría de los dolores que me causan una molestia en ese músculo, que reposa en el centro del pecho, nunca se atrevió a decirme nada. Solo un "Hola" en la calle y un beso en la mejilla que me recuerda a un cubo de hielo nadando en una taza de té. ah! lo olvidaba, el ¿cómo estás? caminando hasta alejarse para no escuchar la verdadera respuesta...
Cruzamos nuestros caminos muchas veces, pero cada uno siguió un camino diferente al del otro. Y eso fue lo que me quedó claro. Eso fue lo que se quedó subrayado en la hoja del velador, que tengo garabateada con las actividades del día a día, pero es probable que se me olvide alguna vez, así como "Las crónicas ociosas" de Francisco Mouat que aún no devuelvo en la biblioteca. Y me carcome la conciencia todos los días, cuando pienso que tengo que ir y enfrentar a las octogenarias simpáticas que vegetan por los pasillos, y que me cobrarán sentimientos de responsabilidad o multas . Es el mismo miedo que sentiría estando frente a él, para decirle lo importante que fue en mi vida y que en vez de decirme que lo entiende, me cobre multa por aquello. Y muy cara.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El que te quiere, siempre te querrá... averigualo, jamás es tarde... ese corazón siempre te esperará.

C. dijo...

Gracias anónimo por tus palabras de aliento, pero él hace rato que ya se fue.
Gracias de todos modos.