Viernes por la noche sin ganas de bailar, ni beber. Mis ganas se amoldaban mejor a un panorama de películas o canal Telefé. Además odio bajar la calle de mi casa. Está lleno de gente extraña y desagradable que invade el territorio. Me pone de mal humor un viernes por la noche pensar en el ascensor Reina Victoria porque se que recibe con desagrado, a todos los decadentes personajillos que noche a noche, maltratan un lugar sagrado para todos los que vivimos en este sector hace más de diez años. Me da tristeza ver como los estragos en la mañana de cualquier sábado o domingo, se dejan sentir y herir en una calle maltratada e invadida por sujetos, que no se proyectan más allá, del último trago de la botella.
Suena mi celular y Paula, mi amiga de 5º básico y de la vida, me convence de hacer algo por esa noche. Nos juntamos cerca de las 23:00 at night. Yo llegué algo después. Dimos vueltas para no toparnos con los mismos lugares. Nominamos varios bares, pero optamos por un nuevo espacio: uno llamado Blue. Sí, tiene nombre de topless o bar arcaico. Pero era algo muy distinto a cualquiera de las dos opciones. Le doy cuatro estrellitas.
Vendían cerveza y vino con fruta. Optamos por dos Heineckens y dos cajetillas de cigarros que serían la medida justa. Nos largamos a hablar al ritmo de Los cadillacs que se escuchaba en el Blue. Canción tras canción. Con la Pau, más que arreglar el mundo, quisimos ordenar nuestro destino.
La Paula Ximena, dejaría el hogar materno, sus estudios y se aventuraría a buscar oportunidades y mejor vida a Santiago, junto a su primer pololo y último amor; C.C. un productor de música Hip- Hop que lo conoció de siempre. Allá, trabajaría y pasaría los días capitalinos junto a la cordillera de los Andes, el smog, el cerro Santa Lucía y a una hora y media del mar. Vendría los fines de semana al Puerto a visitarnos. Pero más allá de eso, la Paula estaba comenzando a configurar y a diseñar su proyecto de vida, y junto a alguien.
Yo por mi parte, le contaba que recién estaba masticando lo que he vivido en el último año, en el trabajo y en mi vida: Reordenando los ejércitos y respirando más tranquila, 10.000 veces más consciente, pero si algo más paranoica.
Seguían sonando los Cadillacs de fondo, "Lo dijo el león, Manuel Santillán.." Y soñábamos con el viaje a Buenos Aires. Las librerías abiertas hasta la 1.00 A.M y los modelos argentinos en las calles. No obstante, no podía dejar de pensar en que mi amiga, estaba dando un paso gigante a lo que llamábamos adultez: ella cumple 27 años en septiembre y me explicaba que era buena edad para salir del hogar. Yo asentí. Estaba de acuerdo. Pero no me imaginaba que estaba tan cerca ese día. Es que, todo es tan raro. Era la Paula, mi amiga la que acompañaba a San Martin a mirar a los chicos skaters, la que me escribía papeles chistosos en clases, con la que me enojé un año pero no recuerdo porqué, la que me contaba como era Santiago cuando fue a concursar a Miss 17, la que me invitó a Eje, la que se creía Cristina Aguilera y estaba en el coro del colegio, con la única con quien hablaba inglés en clases, la que vive a pasos de mi casa, a la que quiero tanto. Ella, mi amiga. Estaba cruzando la calle, mientras yo me quedaba haciéndole seña en la otra vereda.
Salimos del paraíso Cadillacs. Pagamos las dos cervezas y nos quedaban cuatro cigarros. Cruzamos la calle y entramos al Trole Bar. Seguimos conversando y pelando a un ex, que ambas conocíamos. Yo no daba más de la risa y la música electrónica era insufrible, en ese lugar tan porteño. No obstante, en esos momentos, en esos asientos de cuero verde dentro de ese trolebús, me daba cuenta que lo que me estaba pasando, era nada más, ni nada menos, que la vida. Compartimos taxi y me dio las gracias. Yo también.
Éxito Pau.
Best Paintball Gun Under 200
Hace 4 años.

3 comentarios:
Lo del ascensor reina victoria es cierto,me ha tocado pasar por ahí en noches/mañanas de weekends y no deja de llamarme la atención como para cierta gente esos peldaños sirven de sucucho.
Lo de la amiga, entiendo, un socio cercano a los 30 se fue a hacer vida a Baires con una mano por delante y otra por detrás,sin nada que perder."Ahora o nunca" era la consigna, y hasta ahora, parece que ha funcionado.
saludos!!!
Clau.
debo admitir q una lagrima rodó por la mejilla. Si, soy mina!
uf! me dejaste sin palabras, excepto cndo dijiste q cumpliría 27......! (son 26....y tengo 25....todavia. veintisiempre!)
Estoy recien vendiéndome al facebook y reajustando mi blog.
que mas....
el dia q no nos pudimos juntar fui al cinzano con mis viejos,despues al Boliche, y cunado miré el Blue,ya no estaba :S
en fin, nos gustan los locales nocturnos, te has dado cuenta? y aunque los cierren apenas los abran,siempre tendremos un lugar para inventar y reir, brindar y volar.
Gracias a ti.
luv ya!
lo volviste a hacer
te odio
mentira, te amo
besos.
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