domingo, septiembre 10, 2006

Habaneando!




Made in Cuba
Por Claudia K Pizarro

La sinfonía de un par de músicos cubanos comienza a sonar distinto ya que además de azúcar en el ritmo siempre hay sal.

Al hablar de Cuba se puede encontrar una serie de temas recurrentes que organizan la geografía humana de los cubanos. El calor de su gente, el incansable Fidel, el ron y todo el sabor mulato chispeante en el son de su gente.
Por otro lado, el tema de la libertad y los sueños también ensalzan la conversación y la inspiración cuando se quiere mostrar, un poco del talento que despierta a la Habana. Esta sal que condimenta los barrios es lo que se pretende mostrar en Habana Blues dirigida por
Benito Zambrano y protagonizada de forma impecable por Alberto Joel García, Roberto San Martín, Yailene Sierra entre otros actores.
Un film que retrata el resplandor de los ideales y el revés de las utopías. Como la ruta de los ideales y los sueños vibran en el cuerpo y matan otras zonas del alma, al mismo tiempo. Todo en un conjunto de sensaciones que despierta la dimensión de un pueblo de mundos y estados paralelos. La alegría colectiva, la intensidad, la frustración, la soledad, el amor y la amistad condimentan esta obra tan sabrosa.

Y es que cuando empieza Habana Blues, lo único que uno quiere es tomar el primer avión e irse a “la isla maravilla”, donde todo el mundo siente hasta, en la última fibra el candor de la música de la banda de los protagonistas, que se ven enfrentados al dilema de vender sus creaciones al gran imperio y de esta forma poder salir de una isla que a veces puede llegar a azotar cualquier sueño que se quiera volver realidad. Y ahí está el dilema, de los protagonistas, irse o no, venderse o simplemente quedarse a vivir de sueños que quedan ahí, como embalsamados esperando ser escritos como mitos o creando personajes con características de mártires, quienes alguna vez creyeron en no comercializar nunca su realidad. Y los otros que se fueron en busca de sus ideales sin importar mucho el cómo.

En la película de Benito Zambrano, se vislumbran valores y principios de forma, coloreada y con mucho azúcar, porque es la música de la que viven los protagonistas, la que ambienta toda la atmósfera del film de cierta forma, narrando situaciones que existen en la mente de Rui, el mulato con el rol principal; ya sea la difícil situación del país, la soledad y los sueños. La mismísima trama de la película.
El ritmo inicial se bifurca en el anhelado sueño. Y los músicos cada vez anhelan distintas cosas porque finalmente, las partituras de la vida suenan en distintos lados y principalmente muchas veces, se hace difícil seguir la melodía, sobretodo la melodía de la utopía.

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